sábado, 15 de agosto de 2026

DOGMA ASUNCION VIRGEN MARIA

 

EL DOGMA DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

¿Dónde está el Arca de la Alianza?  Nadie lo sabe.  Está oculta en un lugar que se revelará en su momento (2 Mac 2,4-7).  El Arca de la Alianza, una caja de madera de acacia forrada con oro, que contiene la vara de Aarón, las tablas de la ley, y un vaso de oro con maná, está oculta, lejos del alcance de los hombres.  Algo escogido por Dios para guardar elementos valiosos, como Su Palabra, escrita con Su dedo, no puede quedar a merced de simples mortales.

¿Qué son los elementos dentro del Arca?  La vara de Aarón representa el Sumo Sacerdocio; las tablas de la ley son la Palabra de Dios; el maná es prefigura del Pan Vivo bajado del cielo.

Jesús es el Pan Vivo bajado del cielo.  También es el Sumo Sacerdote, y la Palabra de Dios hecha carne.  En Jesús convergen, y se cumplen los tres elementos dentro del Arca de la Alianza.  ¿Dentro de quién estuvo Jesús para poder venir a este mundo?  Dentro de la virgen María.  María es la Nueva Arca de la Nueva Alianza.  

¿Dónde está el Arca de la Nueva Alianza?  Lejos de la corruptibilidad de este mundo, lejos de la decadencia, lejos de la muerte.  Ella, la escogida de Dios, creada pura y sin mancha por Dios mismo, para poder llevar al Mesías en su vientre y ser Su Santa Madre, no podía quedarse a merced de la muerte y la descomposición que aún reinan en este mundo.

No encontraremos el versículo que diga literalmente que la Virgen María fue asunta a los cielos.  Su Asunción es algo que nos es revelado cuando leemos las escrituras a la luz del Espíritu Santo, el mismo que llenó a Santa Isabel y la movió a alabar a la madre de nuestro Señor, según leemos en Lc 1,41-43.  

Por eso, a pesar de que no existe el versículo que, literalmente, hable de la Asunción de María a los cielos, sí podemos tener fe de que tal evento se dio, y que las Escrituras así nos lo revelan.

No existe el versículo que diga literalmente que la biblia es la Palabra de Dios.  Sin embargo, no nos hace falta para creer que ese conjunto de libros son Palabra de Dios, porque así lo ha definido el Magisterio de la Iglesia Católica.  No hay un versículo que diga en qué orden deben estar los libros en la biblia.  

Sin embargo, no nos hace falta para mantener y conocer ese orden.  No hay un versículo en los evangelios que confirme lo que leemos en Hch 20,35.  Pero no negamos que ese versículo es veraz y que es Palabra de Dios.  Para el que quiere creer, tenemos mil razones.  Para el que no quiere creer, no tenemos ninguna, porque un millón no serían suficientes.

No hay ni un solo versículo que diga que “María era una mujer cualquiera”.  Muy al contrario, solo podemos encontrar versículos que dicen que ella es la Llena de gracia (Lc 1,28, ke-jarito-mene); que ella es la esclava del Señor (Lc 1,38); que ella es la que cumple la profecía al ser de la tribu de Judá y por eso, según la carne, o sea por María, Jesús desciende del linaje de David (Rom 1,1-3); que ella es también descendiente del linaje de Aarón, al ser prima de Santa Isabel (Lc 1,5), y por eso en ella se funden ambos linajes: el real y el sacerdotal.

Y luego la vemos en Ap 12 donde se le ve en el cielo, como reina, con una corona de doce estrellas (elemento del cielo), vestida de sol (el arca de la Antigua Alianza estaba revestida de oro) y con la luna a sus pies (otro elemento del cielo).  Ella no es una diosa, nunca lo será.  Tampoco es una “mujer cualquiera”, nunca lo será.  

Ella es la madre del Rey.  Por ende, ella es la Reina.  Es la escogida de Dios, creada pura y sin mancha por Dios mismo, preservada del pecado original por Dios mismo, para ser la inmaculada fuente de donde nacería Dios Hijo, nuestro Señor Jesucristo, para hacerse uno de nosotros.

Ya sabemos que algunos interpretan que la mujer vestida de sol es Israel.  Y muchos se aferrarán a esa interpretación, hasta de forma irracional, con el único fin de no admitir la importancia de la virgen María en el cristianismo.  

Y esa misma irracionalidad les impedirá ver que el antiguo Israel no puede ser presentado como una radiante mujer vestida de sol, porque el mismo libro de Apocalipsis llama a ese antiguo pueblo ramera y asesino de profetas.  Si acaso la figura de la mujer vestida de sol es algo más que la virgen María, de algún modo podría ser la Iglesia, el cuerpo místico de Cristo.  De todas maneras, los elementos que describen a la Mujer en Ap 12, apuntan más a la virgen María que a la Iglesia.

Es obvio que la Mujer no es el antiguo pueblo de Israel, ni la nación terrena que lleva ese nombre, ni tampoco es Israel celestial.  Más bien en Ap 19 veremos que Israel celestial, o sea la Iglesia, es la Novia del Cordero, y que está vestida de lino de radiante blancura, que son las buenas obras de los santos.  Ese pasaje aclara que la Mujer de Ap 12 no es la Novia descrita en Ap 19.  Son dos figuras distintas.

María es la Mujer que recibirá las alas del águila grande, lo que quiere decir que ella será elevada a un puesto inalcanzable en las alturas, o sea que será colocada en un lugar que ningún ser humano jamás alcanzará por su propio esfuerzo.  Esa es la Asunción.  La virgen María no asciende a los cielos por poder propio, sino que es tomada y elevada a inalcanzables alturas por Dios mismo.

¿Murió la virgen María?  La Tradición dice que sí, y a su muerte la llama “dormición”.  Incluso está el Sepulcro de la Virgen, donde ella fue depositada para luego ser elevada a los cielos, según la Tradición ortodoxa.  Ella murió y fue resucitada por nuestro Señor Jesucristo, para que su cuerpo, fuente de donde surgió el Mesías, no quedara en poder de la muerte y la descomposición.  Si acaso hacen falta razones para entender por qué Jesús se llevaría a su Santa Madre en cuerpo y alma al cielo, el amor es la principal.  

Un Jesús que no ama a su madre, no es el Jesús en quien creemos los cristianos. ¿Cuál es ese hijo que, teniendo el poder para hacerlo, no se llevaría a su madre al cielo, en especial si ese hijo es el Rey y, por ende, Su madre es la Reina?

Gracias a la ciencia de nuestros días hoy sabemos que cuando una mujer queda embarazada, ésta recibe millones de células madre de su hijo, las cuales quedan alojadas en su cuerpo por el resto de su vida.  

Es decir que la Virgen María, al haber llevado en su vientre a su divino hijo, se quedó con millones de células madre del cuerpo de Cristo, células de origen divino.  Nada de origen divino puede quedar en poder de la muerte y la descomposición (cfr 1 Cor 15,50).  Si alguno necesitaba explicación científica, además de las bases bíblicas, como parte de la explicación del dogma de la Asunción, pues aquí está.  Y no es que la ciencia sea necesaria para explicar este dogma, pero de igual forma sirve para demostrar que la Virgen María, además de ser espiritualmente la Llena de Gracia, también tenía en su ser millones de células del divino cuerpo de Cristo.

Los dogmas marianos son Cristo céntricos.  Si retiramos a Cristo de ellos, los cuatro dogmas, junto con todo lo mariano, perderían su razón de ser.  Por eso es que atacar a la Virgen María no es atacarla a ella, sino a su divino hijo, Jesús.

Pax et bonum

Sobre la transferencia de células madre en el embarazo (microquimerismo)

María, arca de la Nueva Alianza


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#AsunciónDeMaría